jueves, 29 de diciembre de 2011

Por los que se fueron este año


Recordando con cariño a todos aquellos que se nos adelantaron  y que ahora navegan por otros puertos distintos a los nuestros

viernes, 23 de diciembre de 2011

El verdadero significado de la Navidad






¡Feliz Navidad!¡Feliz Navidad!, vemos y escuchamos por dondequiera que nuestros ojos y oídos se dirijan. Aún sin querer nos vemos envueltos en el torbellino que representa esta celebración.
Pero............¿qué significa la Navidad? ¿qué significa que celebremos que hace 2011 años nació Jesucristo? Si hemos leído a Franz Cumont y sus estudios del Mitraísmo, éste nos menciona cómo la fiesta solar del Natalis Invicti, celebrada el 25 de diciembre en el Imperio Romano influyó para que la iglesia católica instituyera en esta misma fecha el nacimiento de Jesucristo para restarle fuerza a la celebración considerada pagana al dios sol; sin embargo hay quienes dudan de ésta aseveración. También se menciona que Jesús fué concebido el 8 de las kalendas (Hoy 25 de marzo), entonces nacería 9 meses después, es decir el 25 de diciembre.
Hace algún tiempo me decía una amiga que pensar en todo esto la confundía, que la hacía dudar de la veracidad de la celebración. Yo creo que independientemente de lo impreciso de la fecha, lo más importante es lo que nuestra fé nos hace sentir.
 La certeza de que el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros para darnos vida en abundancia.
Creo que ese es el verdadero significado de la Navidad, el renovar nuestra fé, tener la certeza que Dios nos ama tanto que nos quiso regalar a su hijo Jesucristo para sanar nuestras heridas, para lavar nuestras culpas y tener el privilegio de seguir llamándonos hijos de Dios.
Pero sobre todo, es el tiempo en que ese amor nos permite abrir nuestros corazones y decirle a nuestro próximo sin importar credos, razas o diferencias, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ, FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!!!!!!.................


Un abrazo para todos mis queridos amigos y para mis 5 lectores

miércoles, 21 de diciembre de 2011

SImplemente nuevas formas




Después de varias semanas en las cuales los aleteos de las prisas  me mantuvieron en vuelo tal cual si fuese un colibrí libando el néctar de la vida; por fin puedo simplemente planear,  dejarme llevar sin sobresaltos y disfrutar de unos días de; no sé si merecidas, pero si muy necesarias vacaciones.
Ahora , después de varias horas de sueño reparador puedo relajarme y sumergirme en la vorágine de las compras navideñas, pensar qué cosa útil o inútil le puede hacer falta (o no) a mi numerosa familia.
Después de varias listas sin terminar me doy por vencida y permito a mi mente regodearse con los recuerdos que, sin freno pueden pasearse por mi memoria en doble vía de ida y vuelta.
No puedo evitar recordar la manera como festejábamos la Navidad cuando era niña, o en mi etapa de adolescencia, el cosquilleo que sentía al ver que debajo del árbol navideño se iban acumulando los regalos que, según nos decía mi mamá, sólo eran paquetes vacíos que eran llenados la noche de navidad por Santa Claus a su llegada a cada hogar. Conforme la familia iba creciendo, también la cantidad de regalos aumentaba.
Recuerdo a mi padre cuando en punto de las 10 de la noche bajaba y se sentaba en la cochera de la casa vistiendo sus mejores galas. Siempre de traje, acomodaba las bocinas en la cochera y ponía villancicos para que la gente que pasaba escuchara canciones navideñas.
La casa se llenaba de los aromas de todas las viandas que mi madre preparaba, pavo relleno o pierna mechada, pasta, ensalada, postre y por supuesto no podían faltar los deliciosos tamales. Con deleite disfrutábamos de todo lo cocinado sin sospechar siquiera, sin detenernos a pensar en el cansancio que eso producía en mi madre, pues una vez que todo estaba listo, los tamales terminando de cocinarse y el pavo o la pierna en el horno, ella subía a su recámara y poco después bajaba hermosa y a tono con las vestiduras de mi padre.
Conforme nos fuimos a seguir nuestro propio destino, cada uno de mis hermanos y yo, las celebraciones fueron cambiando; ya no rezábamos el rosario todos juntos para acostar al niño Jesús en el pesebre acomodado en el nacimiento que ponían mis padres, primero con nuestra ayuda y, después con la ayuda de algunos de sus nietos. Después de atender cada uno sus propios asuntos, íbamos llegando justo para iniciar la cena, repartir los regalos y pasar de la Nochebuena a la Navidad compartiendo momentos maravillosos.
La primera Navidad después de fallecimiento de mi querida hermana Silvia fué un festejo agridulce donde se mezclaron las risas y las lágrimas. Nos abrazábamos para consolar nuestra tristeza y para sentir la presencia de la ausente.
Salvo situaciones extraordinarias, como alguna enfermedad o nacimiento de algún miembro de la familia, siempre celebramos la Navidad en casa de mis padres, a ninguno se nos ocurría pensar que llegaría el momento de cambiar esa tradición. Nos imaginábamos que cuando mis padres murieran llegaría el momento de decidir dónde nos reuniríamos toda la familia.
Sin embargo el año pasado debido al recrudecimiento de la inseguridad y la violencia en nuestra ciudad y, sobre todo del artero asesinato de mis hijos queridos Héctor y Carlos mi padre decidió poner fin a esa tradición. Nos pidió que cada familia preparase su cena de navidad en su casa para evitar salir de madrugada como lo hicimos durante tantos y tantos años.
Me cuesta trabajo aceptar que una guerra que inició sin darnos cuenta haya cambiado toda una época de historia en nuestra familia, este es el segundo año en que no acudiremos a la casa de Tita y de General para sentarnos a la mesa, orar, cenar, reír y llorar. Algunos de los nietos se niegan a aceptar ese cambio, pero mi padre es inflexible en esa decisión; no quiere pasar sozobra al despedirnos a los que vivimos lejos.
No sé si es una buena decisión o no pero la respeto, como casi todas las decisiones que mi padre ha tomado, sé que tarde o temprano nos acostumbraremos a esta nueva forma de celebrar, me duele pensar que la nueva generación de nietos y bisnietos no recordarán las noches y madrugadas maravillosas que pasamos todos reunidos alrededor de la mesa del comedor o desparramados en los sillones de la sala, pero al fin y al cabo este es sólo un ciclo más que se cumple. es una etapa que termina y otra nueva etapa que comienza.
A final de cuentas, esta es una forma de comprobar que simplemente nada, nada es para siempre...........................................................................................................
¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!!


martes, 1 de noviembre de 2011

Pasión por la vida, Amor por la muerte


Mujer de mirada triste

Mujer de mirada triste:
¿dime que ves en las velas,
son espectros de la noche
o son flores de la tierra?

¿Qué guardas en tu regazo,
llena de luz, transparente,
si hasta el aire del espacio
tu piel morena parece?

Doble llama en el sentido,
doble dolor, doble ausencia,
las flores se han vuelto ríos
y los perfumes se quejan.

Contemplación de la noche,
velación de la quimera,
manojo de luces, ecos,
transnochándose la espera... Mujer de mirada dulce,
las llamas sacan sus lenguas;
se están burlando del tiempo
o están latiendo las treguas.

En tu rostro iluminado
la vida rejuvenece,
noche de oro en la mirada
para los que aman la muerte.

Para los que aman la vida
es noche de desconcierto,
la cera besa las flores
y la llama el sentimiento.

Julie Sopetrán, 1995(Poetisa española)
Tomado de www.diademuertos.com/poemas





martes, 25 de octubre de 2011

Es tu decisión


Hoy recibí un correo de mi amiga Vale de Uruguay, no sé si la anécdota del taxista sea real o no. He leído alguno de los libros del Dr. Wayne Dyer, uno de los mejores escritores de libros de automotivación, de superación y de crecimiento espiritual. Espero lo disfruten.

PATO O AGUILA; TÚ DECIDES....
Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto, cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.   
Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable” Rodrigo quedó impactado; especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!   
Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “¿Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco” Willy sonrió y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”
Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades  y Selecciones…” 
Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”
Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cuál sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él ó, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. ...    
“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- ¿siempre has atendido a tus clientes así?”   Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal.  El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Sé diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.
“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus choferes… los taxis estaban sucios, los choferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.  
“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.   “Si, seguro que sí”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique.
Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.
Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.   
Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos, El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.   
Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:   
El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.  
No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor público, político, ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: ES TÚ DECISIÓN Y CADA VEZ TIENES MENOS TIEMPO PARA TOMARLA.
Pónganse el nombre que quieran, pato, águila, gallo o lo que sea, pero lo importante es hacer realidad la premisa que Jesús nos dejó.. "ámense los unos a los otros como yo lo he amado", si hacemos vida este mandato, lo demás se dará por añadidura.................................