sábado, 31 de julio de 2010

A mi madre


Es hermosa, de grandes ojos y sonrisa amable, aún ahora que su cabeza despide destellos de luna y su ojos tienen pinceladas de tiempo.
De niña jugaba a correr como la brisa de primavera y soñaba volar sobre una cometa que la llevara a lugares mucho más lejanos que aquellos a los que llegaba montada sobre los rieles de la imaginación.
En sus brazos había mil arrullos sin mecer y en sus labios melodías de cuna sin cantar esperando el paso de las horas para transformar la fantasía en realidad.
Es fuerte, a pesar de estar hecha de cristal y terciopelo, sus manos tienen la suavidad de una paloma y su voz eleva a los que la escuchan hacia un jardín de mariposas y azucenas.
Su corazón tiene heridas aún sangrantes,  llora por las noches sin consuelo. Cuando amanece ella sonríe aún cuando todavía en su memoria siguen presentes sus cariños idos.
Primero fué una estrella la que apagó su luz sin avisarle, 9 años hace ya de su partida. Lloró su adiós y recogió en silencio pedazos de desdicha. Cuando pensaba que la vida no podía arrancarle más suspiros de tristeza, sin comprender, sin preguntar siquiera tuvo que abrir las alas y dejar caer de su regazo a dos de sus retoños, eran ramitas crecidas de otra rama que habia surgido de ella.
Todos pensaban que se rompería, como vara de junco casi toco el fondo, pero los vientos de Noto no pudieron quebrarla.
Levantó su rostro, dejó que las lágrimas corrieran sin prisa, miro sin mirar hacia el horizonte, y allá a lo lejos distinguió a una niña que quería correr como la brisa de la primavera.
Levantó sus brazos y sintió que aún tenían mil arrullos sin mecer y  sus labios canciones de cuna sin cantar. Se irguió poderosa, pues es fuerte aunque está hecha de cristal y terciopelo...........................

lunes, 26 de julio de 2010

No llores si me amas


Mi querida amiga Inés de Argentina, me dejó este poema en el Foro de Todo y para Todos, espero que no le moleste que lo comparta con ustedes.


NO LLORES... SI ME AMAS
Si conocieras el Don de Dios
y lo que es el cielo...
Si pudieras oir el càntico de los àngeles
y verme en medio de ellos...
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes,
 los campos y los nuevos senderos que atravieso...
Si por un instante pudieras contemplar como yo
la belleza ante la cual las bellezas palidecen...
¡¿Còmo!? ... ¿Tù me has visto, me has amado
en el paìs de las sombras
y no te resignas a verme y amarme
en el paìs de las inmutables realidades?
Crèeme. Cuando la muerte venga a romper tus ligaduras
como ha roto las que a mì me encadenaban,
cuando llegue el dìa que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo
en el que te ha precedido la mìa...
Ese dìa volveràs a verme.
Sentiràs que te sigo amando, que te amè
y encontraràs mi corazòn
con todas tus ternuras purificadas.
Volveràs a verme en transfiguraciòn,
En èxtasis feliz.
Ya no esperando la muerte
Sino avanzando contigo,
Que te llevarè de la mano por los senderos
Nuevos de luz y de vida.
Enjuga tu llanto y..... no llores si me amas.

San Agustín

Muchas Gracias

No tengo palabras para agradecerles todas las muestras de cariño que mostraron, no sólo para mí, sino para toda mi familia.


Todos los mails, los post en mi blog, los mensajes en el foro de todo y para todos (Félix), en gentejunta, planeta bum bum. Los mensajes dejados en mi messenger,incluso de personas con las que hace tiempo no coincidia, o aquellas que sin conocerme me apoyaron. Las llamadas telefónicas, los escritos que algunas amigas queridas pusieron en sus blogs, las velas encendidas y las oraciones elevadas; hicieron menos pesados los días tan terribles que hemos vivido.


La pena sigue siendo muy grande, y el vacío inmenso, pero el saber que todavía existe gente buena en el mundo, nos permite no perder la esperanza ante los hechos tan dolorosos.


Nuevamente mil gracias a nombre de toda mi familia.





jueves, 22 de julio de 2010

25 Años y contando


Nadie lo recordó, ni siquiera ellos, no pudieron tomarse de las manos y repetir aquel mensaje que hace 25 años el sacerdote había pronunciado lleno de emoción "Generalmente las palabras que pronunciamos son; Los declaro marido y mujer, pero hay amores como este del cual somos testigos, que traspasan la barrera del tiempo y el espacio, por eso yo los declaro unidos por toda la eternidad".

¿Por qué el olvido?, ¿ese amor había sido derrotado y la barrera del tiempo los había rebotado hacia la senda del hastío y el aburrimiento?
¿Acaso ese 20 de Julio ya no sigificaba nada en el calendario de sus vidas vacías?

Esa mañana se miraron con ojos húmedos, brillantes, que nada tenían que ver con las miradas que hace tiempo brillaban de pasión y arrobamiento.

Esa mañana se abrazaron, pero no lo recordaron. Había cosas más importantes que pensar.

Casi al caer la tarde él llegó, la mirada cansada, triste, se topó con la de ella, que le sonrió apenas. -Te buscan, mujer- le dijo, y ella curiosa se acercó a la puerta.
Un hermoso ramo de flores la esperaba, con pocas rosas, como a ella le gustaba. Lo tomó temblando, aspiró su aroma, "lo recordó" pensó, "con pocas rosas".

Corrió a su encuentro, y se fundieron en un abrazo, las lágrimas corrian por las mejillas de ambos. "Te amo" le dijo ella bajito. "como el primer día" respondió él.

Esa mañana se miraron y no lo recordaron. ¿cómo podían hacerlo? su corazón estaba entristecido, su alma rota. Los recuerdos habían cerrado la puerta, el presente penetró en sus vidas.

Todavía las flores frescas en la tumba de sus hijos recién sepultados les enviaban aromas de melancolía.

Pero allá en el fondo una lucecita prendía su llama, aparecieron los otros 2, la esperanza, el mañana y la fuerza, y entonces abrazados, sonriendo a esos 2 hijos idos y a los 2 hijos presentes les dijeron   25 años..............................y contando.

Te amaré hoy, mañana y el dia después de...siempre.







miércoles, 21 de julio de 2010

SIEMPRE JUNTOS


Tan distintos entre sí, pero siempre juntos.
Uno alto, el otro bajito. Siempre juntos.
Uno bromista, siempre alegre, con un sentido del humor que le permitía reírse hasta de él mismo.
El otro serio, observador, tierno, con el suficiente sentido del humor para permitir a su hermano reír a costa de él.
Uno me hacía reír, me embromaba, cuando le decía que lo quería me contestaba "yo no" y luego reía.
Otro era mi confidente, mi consejero, cuando le decía que lo quería, callaba y me observaba con sus grandes ojos tiernos.
Tan diferentes pero tan juntos.
A uno, Dios le permitió la dicha de tener 3 hermosos hijos, al otro le negó ese privilegio, pero en su lugar lo dotó de una ternura especial para con esos niños, que llegaron a quererlo como a su padre. Siempre juntos.
Imposible imaginar a uno sin el otro.
Cuando llegaba alguno sin la compañía del otro inmediatamente surgía la pregunta obligada, ¿Y ......... dónde está? Así de acostumbrados estabamos de verlos.....Siempre juntos.
El fuego que les quemó las entrañas al mismo tiempo, no consiguió separar sus almas.
Si tenía que ser de alguna manera, ésta era la única posible.
Morir  haciendo lo que les gustaba, disfrutar de la vida, juntos.........................SIEMPRE JUNTOS.

Siempre estarán en mi corazón queridos hijos, Héctor y Carlos






martes, 13 de julio de 2010

Eternamente de color tristeza





Las tardes grises de invierno son las que me recuerdan a  Rocío, no tengo idea cuando la nostalgia se anidó en el corazón de aquella muchacha de lindos ojos color tristeza; tal vez nació con ella metida en los huesos, o se le fue colando de a poco hasta que le cubrió por completo y le dejó el corazón lleno de suspiros.
Rocío lloraba bajito por las noches añorando una vida que se le había perdido en los recovecos de un matrimonio bien planeado y esperado..  por su padre.
Fué nuestra vecina por casi 3 años, su esposo era un hombre alto, guapo, de refinados modales. Casi 20 años mayor que Rocío,  la  trataba con un dejo de displicencia, que disimulaba con frases melosas y palmaditas que no reflejaban cariño alguno.
Cuando llegó al vecindario, recién casada, era una muchacha callada pero muy bonita, casi de la misma edad que mi hermana mayor, pero mientras ella vivía conforme a sus 19 años, aquella languidecía conforme a los 40 que cargaba como una pesada losa sobre su atormentada alma.
Mi casa era el único lugar al que se le permitía ir sin supervisión; si su marido hubiera sabido que mi madre se hacía de la vista gorda cuando mis hermanas la integraban al grupo de sus amigas y bailaban al compás de la música de moda, tal vez hubiera levantado la ceja izquierda y sin mucho aspaviento la hubiera llevado tras esas paredes que escondían la verdad que pocos conocían pero que muchos sospechaban.
Rocío tenía una habilidad para transformarse asombrosa, de pronto la veía reír como una joven sin preocupaciones, aunque sus lindos ojos no perdían su eterno color tristeza, y  un segundo después era una mujer madura intercambiando recetas con mi abuela.

Aprendió a flotar como un fantasma, para pasar desapercibida; lo que nunca aprendió fué a dejar de sentir cómo día tras día se le iba agrandando el vacío que le dejaba su espíritu al ir escapando por las rendijas del hastío, la desolación y la deseperanza.

Por las noches lloraba bajito, creo que las lágrimas que se le quedaban prendidas a las pestañas eran las que mantenían sus lindos ojos con ese eterno color tristeza.
Añoraba algo que nunca había tenido y sin embargo extrañaba como si su memoria hubiera robado a otra sus recuerdos y  los hubiera acomodado entre sus poros.

Tenía tanto que agradecer; una bella casa que su marido había decorado a su gusto; el de él; pues ella no tenia clase.
Un hombre que constantemente la corregía pues ella era tan tonta, que le evitaba hacer el ridículo y la mantenía entre 4 paredes mientras el tenía que cumplir los desagradables deberes sociales en fiestas y reuniones. Pero todo esto era por su bien y porque, como le repetían sus padres constantemente, era a lo más que podía aspirar una muchacha de su posición.

Entonces, ¿porque se sentía tan vacía?, ¿porqué las palabras de su esposo, más que amor, le hacían sentir como si le golpearan la dignidad? ¿porqué se sentía como guiñapo?

Ninguno de estos pensamientos sobrevivían el amanecer, pero se alimentaban de cada segundo del día y renacían noche tras noche cobijados por las sombras.

Durante 3 años fue nuestra vecina, yo les juraba a mis padres que se estaba volviendo transparente, y aunque ellos también lo pensaban, no podían darle la razón a una mocosa de 10 años.
Una noche llegaron a despedirse, se mudarían a otra ciudad. Recuerdo al marido con sus modales refinados y a Rocío la recuerdo sonreír avergonzada mientras se secaba apresuradamente una lágrima, disculpándose después que su marido comentara lo tontita y ridículamente sentimental que era su adorada mujercita.
La recuerdo mirandome apenas, lo suficiente para ver por última vez  sus lindos  ojos eternamente de color tristeza........................................





domingo, 11 de julio de 2010

Este es un escrito que publicó el periódico El Siglo de Torreón en el año 2006 por el cual el Maestro Francisco Amparán ganó el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila en su modalidad columna. Lo seguimos recordando Maestro Amparán

'Que veinte años no es nada...' ¡sí, tú!
Por: FRANCISCO AMPARÁN

LOS DÍAS, LOS HOMBRES, LAS IDEAS

Uno se da cuenta que se está haciendo viejo cuando empiezan a ocurrir algunas de las siguientes cosas (o todas):
A) El frasco de shampoo dura más de un año.

B) Descubre que el CD de música más nuevo que tiene es de 1987.

C) Tiene que explicarle a un montón de incrédulos espinillentos que durante su infancia, adolescencia y primera adultez no existía el Internet. Ni la PC. Ni el DVD. Ni el CD. Ni el iPod. Ni...olvídenlo.

D) Estaba familiarizado con lo que había hecho "Garganta Profunda" antes que se conociera su identidad... y no ha visto la película porno homónima porque entonces (1974) era imposible y ahora, no podría interesarle menos.

E) A propósito: cuando uno prefiere ver un documental del Discovery Channel sobre leoncitos cazando antilopitos, a la película "Emmanuelle y el erotismo intergaláctico" es que está en el otro canal.

F) Recibe invitaciones para reuniones de ex alumnos de una generación de hace veinte años.

En fin, es la Ley de la vida y más vale que uno la sortee con donaire y dignidad, sin botox, implantes capilares ni (¡lagarto, lagarto!) de cualquier otro tipo. Además, existen sus recompensas (como suele ocurrir con el inciso f).

Hace una semana, la Generación 1979-85 de la Escuela Preparatoria "Carlos Pereyra" festejó el veinte aniversario de haber terminado sus estudios en tan querida y longeva institución. Para que vean que sí les dimos buena crianza, se dignaron invitar a algunos de quienes fuimos sus profesores en aquellas remotas épocas. Quizá a los únicos que sobrevivimos, no sé. Pero la experiencia fue bastante fructífera, dado que uno nunca termina de admirarse y sorprenderse del espíritu y la complejidad humanos.

En ese tipo de reuniones ocurre un fenómeno muy extraño (pero que he visto repetido montones de veces). Todo el mundo adopta el papel que desempeñaba dentro del grupo cuando salió de la escuela, aunque hayan pasado décadas. El que era el bufón del grupo vuelve a serlo, aunque ahora sea Alto Dirigente Empresarial, pilar de la sociedad y miembro de quién sabe cuántos patronatos. El tímido vuelve a desempeñar su rol, pese a llevar tres divorcios y seis críos no reconocidos en su haber. La chica "náis" vuelve a fruncir la nariz, en perpetua pose de Nicole Kidman, aunque todo mundo sepa lo mucho que ha trotado el ídem. El deportista hace lo posible por sumir la panza. El inoportuno de siempre cuenta el mismo chiste que hace dos décadas ya era insoportable. En fin, que cada quien asume la identidad que tenía entonces dentro del grupo. Quizá sea un fenómeno de mimesis o camuflaje; tal vez sea un gen que tenemos por ahí que nos facilita adaptarnos al pasado. Pero creo que cualquier lector que pase por un evento de éstos podrá probar mi aseveración.

Por supuesto, da mucha alegría volver a toparse con gente que se estimó sinceramente durante los tres años de la preparatoria y que desaparecieron de nuestra vida décadas (¡décadas!) atrás. Hay otros de los que uno no se acuerda ni exprimiendo el cerebro como presupuesto de pre-pre-campaña. A veces con razón: en esa generación ya empezaba a presentarse el fenómeno de gigantismo y masificación que tanto ha cambiado el ambiente escolar en los últimos tiempos. En un grupo de más de ciento cincuenta (calculamos, porque tampoco estábamos seguros) que egresaron, docenas de los circunstantes jamás pasaron por mis manos. De la que se perdieron... o salvaron.

Aunque no me lo crean, todavía hay gente que guarda rencores telúricos por una nota injusta (según ellos). Como hay quienes recuerdan alguna lectura, algún examen, como si hubiera sido ayer... y nada más. Lo selectivo de la memoria queda demostrado en esas reuniones mejor que en cualquier experimento realizado en Princeton.

Motivo profundo de regocijo es constatar que hay gente más cacheteada por la vida, o de perdido, con calvicie más pronunciada.

Asimismo, da una íntima satisfacción comprobar que mientras uno se ha mantenido en su peso desde entonces, otros han acumulado toneladas (o así parece). En otro tipo de reuniones, en que uno es compañero y no maestro, también resulta digno de celebración ver que cierta fémina que entonces se hizo la interesante ahora lo es, en el sentido arqueológico del término. Como también sorprende y da envidia la existencia de gente (sobre todo mujeres) que parecen meterse en formol todas las noches. En un alto porcentaje de las veces, el típico "¡Qué bruta! ¡Pero si estás igualita!" resulta no ser una cortés hipocresía, sino un desconcertante reconocimiento de la realidad (en lo de "igualita"; lo de "bruta", vaya uno a saber). Quizá ésta sea de las primeras generaciones que se tomó en serio lo del ejercicio, la alimentación sana y las quinientas abdominales diarias post-parto. Y ahí están las consecuencias.

A propósito: la mitad de la concurrencia no me reconoció. Claro que andaba medio de incógnito, para ver qué ocurría. La verdad, no sé qué conclusiones extraer del asunto. Evidentemente, no estoy "igualito". Tal vez me confundieron con alguien que suponían difunto hace rato y ello los desconcertó. O me añejé mejor de lo que nadie esperaba. También quién me manda andar experimentando sin saber qué rayos quiero probar.

Otro detalle usual en ese tipo de acontecimientos es ver lo mucho que se equivocan los tests vocacionales y el simple sentido común referido a los (entonces) adolescentes. Algunos que parecían destinados a ser ingenieros de la NASA terminaron en puestos mucho menos elevados, si se me permite el mal chiste. No pocos vagos sin oficio ni beneficio resultaron amasando fortunas (y bien habidas, además) o de perdido no acabaron en la cárcel, destino usualmente pronosticado en aquellos días. Claro que también algunos cumplieron un destino más claramente escrito que si lo hubieran faxeado desde Delfos. Pero la lección es muy simple: precisamente, que nadie sabe cómo ha de evolucionar un ser humano. El que era a los dieciocho años puede ser completamente distinto del que es a los treinta y ocho. Lecciones desprejuiciadoras de éstas necesitamos de vez en cuando, sobre todo cuando estamos a punto de desesperar. Y siendo maestro de preparatoria, créanme, hay muchas oportunidades de desesperar.

¿Qué nos impulsa a realizar este tipo de eventos? ¿Qué caso tiene reunir a gente muy distinta a como era cuando convivíamos a diario con ella? No creo que sea una pregunta ociosa.

Primero que nada, existe la celebración del estar vivos. A los dieciocho, veinte años, nos creemos inmortales, el futuro está abierto a todo lo que da, nos queremos comer el mundo. Veinte años después la perspectiva ha cambiado, la vida ya nos ha dado unas buenas patadas, y entendemos que hay una comprensible felicidad en el mero hecho de poder reunirnos. El puro asombro de ver que seguimos aquí, lo que muchas generaciones en otras partes del mundo (Rwanda, Bosnia, Somalia, la prepa de Columbine) no pueden hacer.

También está el simple goce de las amistades y relaciones retomadas, revividas. En la entrañable película "Quédate conmigo" (Stand by me, 1986), el personaje adulto interpretado por Richard Dreyfus se pregunta: "¿Por qué nunca volvemos a tener amigos como los que tuvimos a los trece años?" Bueno, porque ya no tenemos trece años. Ni veinte. Pero este tipo de reuniones nos recuerdan que los tuvimos... y que algo podemos extraer todavía del mero hecho de haber sido cuates.

Y por último, está el recordatorio de que, pese a todo, cambiamos, evolucionamos, nos transformamos. Quizá no como queríamos entonces. Tal vez sin cumplir sueños y metas de hace dos décadas. Pero algo hemos hecho de nuestras vidas que podemos compartir con los demás. Simplemente por eso, vale la pena reunirse después de veinte años. Ah, y por el Johnnie Walker (Etiqueta Negra, plis).

PD: Yo también tuve buena crianza: Dulce, Güicho y todos: gracias por una magnífica tarde.

Consejo no pedido para marchitarse grácilmente. Vean, por supuesto, "Quédate conmigo", basada en una soberbia noveleta de Stephen King. Lean "¿Qué fue de la Generación de 1965?" de David Wallechinsky y Michael Medved, que le sigue la huella a un grupo que fuera puesto de ejemplo por la revista Time hace cuarenta años. Y escuchen "Money for nothin'" de Dire Straits, nomás por pura nostalgia. Provecho.
Fuente "El Siglo de Torreón"








lunes, 5 de julio de 2010

ADIOS QUERIDO MAESTRO AMPARÁN



El día de ayer 4 de Julio,  víctima de un infarto mientras paseaba a su perro, falleció quien fuera catalogado como uno de los mejores frutos de nuestra Región Lagunera; Francisco Amparán.
Querido Maestro, gran Escritor. Inspiraba al pensamiento crítico, poseía un gran sentido del humor, cargado de sutil ironía.
Manejaba como ninguno datos poco conocidos de hechos históricos.
Como maestro del Tecnológico de Monterrey  campus Laguna, despertó en muchos de sus alumnos el gusto por la historia, altamente respetado y aún más querido.
Ganador de varios premios, entre ellos el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila.
Fanático de The Beatles y de la Guerra de las Galaxias, especialmente de los Jedi.
Mi hijo tuvo el gran honor de ser su compañero de cuarto en un viaje que hicieron a la lejana China y me contaba maravillado las conversaciones que tuvieron, la avidez con que leía hasta 2 libros simultánemente, su gran memoria, su visión del mundo actual.
Lo recuerdo el día de su regreso, sonriente y con un simpático sombrero típico de labrador chino que había comprado en ese viaje.
Con cariño lo recordaremos siempre Maestro Amparán.

“Sean autocríticos y no se dejen llevar por la corriente usual, ni por lo políticamente correcto, no sigan las historias oficiales y sobre todo, tengan un compromiso con lo que estén desempeñando, porque a fin de cuentas lo que uno hace o dice, aunque incomode a otros, si es la verdad, es lo que deben hacer”.
Francisco José Amparán


viernes, 2 de julio de 2010

MONTERREY BAJO LAS AGUAS

Después de 36 horas de lluvia y tras el paso de la tormenta tropical "Alex" nuestros hermanos del estado vecino de Nuevo León se vieron enormemente afectados, La tormenta tropical Alex, ha dejado estragos en las calles y avenidas del estado de Nuevo León, dejando a los ciudadanos en duda de cuándo volverán a la normalidad.

El desprendimiento de partes de las principales avenidas, el río Santa Catarina completamente hundido, el Puente Atirantado esta sobre un rio completamente lleno que incluso ya bloqueó el acceso al mismo.

Amigos de México si quieres ayudar acude a la cruz roja de tu localidad para hacer llegar tu aportación, se necesita agua, ropa, alimentos no perecederos.








Rio Santa Catarina Huracan Alex

jueves, 1 de julio de 2010



QUÉ SUERTE

Qué suerte he tenido de nacer,
para estrechar la mano de un amigo.
y poder asistir como testigo.
al milagro de cada amanecer.

Qué suerte he tenido de nacer.
para tener la opción de la balanza.
Sopesar la derrota y la esperanza,
con la gloria y el miedo de caer.

Qué suerte he tenido de nacer,
para entender que el honesto y el perverso.
son dueños por igual del universo
aunque tengan distinto parecer.

Qué suerte he tenido de nacer,
para callar cuando habla el que más sabe.
Aprender a escuchar, esa es la clave,
si se tiene intenciones de saber.

Qué suerte he tenido de nacer,
y lo digo sin falsos triunfalismos.
La victoria total, la de uno mismo
se concreta en el ser y en el no ser.

Qué suerte he tenido de nacer,
para cantarle a la gente y la rosa,
y al perro y al amor y a cualquier cosa.
que puede al sentimiento recoger.

Qué suerte he tenido de nacer,
para tener acceso a la fortuna.
De ser río en lugar de ser laguna,
de ser lluvia en lugar de ver llover.

Qué suerte ha tenido de nacer,
para comer a conciencia la manzana,
Sin el miedo ancestral a la sotana
y a la venganza final de lucifer.

Pero sé, bien que sé....
que algún día también me moriré.
Si ahora vivo contento con mi suerte,
sabe Dios qué pensaré cuando mi muerte,
cúal será en la agonía mi balance.
no lo sé, nunca estuve en ese trance.

Pero sé, bien que sé...
que en mi viaje final escucharé
el ambiguo tañir de las campanas
saludando mi adiós, y otra mañana
y otra voz, como yo, con otro acento,
cantará a los cuatro vientos...

¡Qué suerte he tenido de nacer!
Alberto Cortéz